Sangriento final de la reina de la cocaína

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La mataron de dos balazos sicarios en moto, un método inventado por ella

Por David Ovalle  | Para LA NACION

 

MIAMI.- Todos la conocían como la “reina de la cocaína”. Griselda Blanco, jefa del narcotráfico en Colombia en las décadas de 1970 y 1980, se hizo famosa por su sangriento estilo de venganzas callejeras durante la época de los cocaine cowboys en Miami, cuando las bandas rivales de traficantes emboscaban en público a sus rivales.

Fue la precursora del tráfico de cocaína en barcos y aviones hacia Estados Unidos, y explotó ese negocio ilegal mucho antes que el célebre narcotraficante colombiano Pablo Escobar.

Paradójicamente, la “reina de la cocaína” murió anteayer, a los 69 años, ejecutada de dos balazos en la cabeza por dos sicarios que viajaban en moto, un método que se le adjudica haber inventado: la idea consistía en que el “asesino en motocicleta” se acercara a sus víctimas y las llenara de balas.

Según la prensa colombiana, dos asesinos a sueldo se acercaron a Blanco cuando salía de una carnicería en Medellín, su ciudad natal, y le dispararon. Estaba con una cuñada embarazada, que salió ilesa del ataque. Muchos en Colombia ya habían pronosticado que ésta era la forma en que la sanguinaria “reina de la cocaína”, también conocida como “la Madrina”, iba a morir.

Blanco pasó casi dos décadas en prisión en Estados Unidos por tráfico de drogas y por tres asesinatos, incluida la muerte de un chico de 2 años en Miami. Y fue deportada en 2004 a Colombia, donde mantuvo un bajo perfil. Según contaron sus allegados, ya no estaba involucrada en actividades criminales y vivía de la renta de varias propiedades.

“Nos sorprende a todos que no la hubieran matado antes porque se hizo de muchos enemigos”, dijo el ex detective de homicidios de Miami, Nelson Andreu, quien participó en las investigaciones de sus actividades.

“Cuando uno mata y lastima a tanta gente como hizo ella, es sólo cuestión de tiempo para que te encuentren y traten de igualar la balanza.”

Blanco fue criada en los barrios bajos de Medellín, inició su carrera criminal como carterista y llegó a comandar un imperio que presuntamente enviaba 1500 kilos de cocaína por mes al exterior, en barcos y aviones.

Fue considerada como una de las precursoras colombianas del contrabando de drogas a Estados Unidos y de los grandes carteles que dominaron el mercado en 1980. Incluso hizo que una tienda de lencería de Medellín le diseñara corpiños y fajas con bolsillos para llevar cocaína, que eran usados por sus “mulas”.

Fabio Castillo, periodista colombiano autor del libro Los jinetes de la cocaína , que narra la historia del narcotráfico en Colombia, indicó que Blanco trabajó inicialmente para el primer cartel de cocaína que existió en la ciudad de Medellín, cuyo jefe fue Alfredo Gómez, alias “El Padrino”.

De acuerdo con Castillo, Blanco “tenía en realidad como función crear los mecanismos para lavar los dólares obtenidos en el tráfico de narcóticos en la red de Gómez”, cuya organización comenzó a desmoronarse en 1976 con la captura y enjuiciamiento en Nueva York de sus principales contactos.

Luego, la mujer administró su propia organización con tres de sus cuatro hijos, dos de los cuales fueron asesinados en Colombia. Blanco era conocida por su extravagante estilo de vida: uno de sus hijos se llamaba Michael Corleone, en honor el personaje de la película El Padrino . Tres de sus esposos también murieron en incidentes de violencia relacionados con las drogas, pero se dice que ella misma asesinó a dos de ellos.

Pero fueron su carácter volátil y su proclividad a la insaciable violencia lo que terminó llamando la atención de todos. La policía la relacionó con la famosa balacera a plena luz del día en el Dadeland Mall, que conmocionó a Miami en 1979. Los detectives estimaron que era responsable de unos 40 homicidios, aunque fue condenada por tres.

Blanco ordenó los asesinatos de los narcotraficantes Alfredo y Grizel Lorenzo en su casa de South Miami, mientras sus tres hijos miraban la televisión en otro cuarto. La pareja no había pagado 250.000 dólares por cinco kilos de cocaína que ella supuestamente les había entregado.

También fue condenada por ordenar un tiroteo del que resultó muerto Johnny Castro, de 2 años, quien recibió dos balazos en la cabeza mientras iba en un auto con su padre, Jesús “Chucho” Castro, a quien Blanco perseguía después de haber trabajado para ella.

Los detectives conocieron los detalles de parte de Jorge Ayala, el carismático sicario que testificó en contra de Blanco. El hombre le dijo a la policía que ella quería muerto a Castro porque había pateado a su hijo en el trasero.

“Al principio estaba furiosa porque no le dimos al padre”, le dijo Ayala a la policía. “Pero después supo que habíamos matado al hijo por accidente y dijo que estaba contenta”.

Blanco había sido arrestada en 1985 por un caso de tráfico de cocaína en Nueva York. Pasó 13 años en una prisión federal antes de ser entregada a las autoridades de Florida.

La narcotraficante parecía destinada a la pena de muerte, pero el caso de la fiscalía sufrió un duro revés: Ayala, el principal testigo, tuvo conversaciones sexuales con secretarias de la oficina de la fiscalía. Tras una investigación, tres de ellas fueron despedidas y un fiscal renunció a su cargo. Un equipo de fiscales especiales de Orlando se hizo cargo del caso y Blanco accedió a un acuerdo en 1998.

La “reina de la cocaína” fue condenada a tres sentencias concurrentes de 20 años, de las cuales sólo tuvo que cumplir una tercera parte. A su regreso a Colombia se estimaba que seguía teniendo una enorme fortuna.

En años recientes, las nuevas generaciones de residentes de Miami la conocieron a través de los documentales Cocaine Cowboys , realizados por Billy Corben y Alfred Spellman.

“Este es el clásico «el que a hierro mata, a hierro muere»-“, dijo Corben anteayer. “O, en este caso, el que a sicario en motocicleta mata, a sicario en motocicleta muere”.

PREDECESORA DE PABLO ESCOBAR

Manejó el tráfico de drogas en los años ’70 y ’80

GRISELDA BLANCO 
Narcotraficante colombiana

 

  • Precursora 
    La traficante colombiana, de 69 años, fue una de las precursoras en el envío de cocaína a Estados Unidos.
  • Detención 
    Pasó más de dos décadas presa en Estados Unidos y fue deportada a Colombia en 2004, en donde mantuvo un perfil bajo.
  • Violencia extrema 
    Conocida por su estilo de vida extravagante y su proclividad a la violencia, se estima que fue responsable de más de 40 muertes.

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